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El Coco electoral

«Para desanimar y dividir al 80% de la sociedad que hoy anhela un cambio político, el TSJ oficialista anuncia ilegalmente un “nuevo” CNE, a la usanza de aquel Coco con el que atemorizaban la niñez de muchos.» Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

La arqueológica tiranía castrista ha logrado prolongar su poder en la infortunada isla apoyada en tres pilares: propaganda, inteligencia (léase espionaje) y terror. Componentes del llamado psycho-war.

El chavomadurismo ha sido aventajado discípulo en el empleo de tales recursos. Frente a la potencial y temida movilización ciudadana, en sus dos vertientes, las calles y las urnas electorales, aplica modalidades de terror. Ha maniobrado elaboradamente todas las condiciones de participación comicial hasta hacer de las elecciones un ejercicio aprensivo, de emboscadas e incertidumbres. Ha tenido éxito en minar gradualmente la voluntad de demostrar fuerza por la vía electoral. El CNE ha sido manipulado hasta configurarlo como un ente satánico, omnipotente, cuya sola mención amedrenta. Para desanimar y dividir al 80% de la sociedad que hoy anhela un cambio político, el TSJ oficialista anuncia ilegalmente un “nuevo” CNE, a la usanza de aquel Coco con el que atemorizaban la niñez de muchos.

No obstante, recordemos dos eventos. En 2007, la oposición le asestó a Chávez la más punzante derrota en su ambición cubanizante, en aquel referéndum que pretendía convertir a Venezuela en república de soviets. Imprecaciones iracundas, puñetazos a la pared y maldiciones al CNE por no haberle garantizado el triunfo, fue su reacción ante aquella “Victoria de mierda”. En diciembre de 2015, otra elección, con el mismo CNE oficialista, designado como ahora por el TSJ, la férrea unidad democrática conquistó las dos terceras partes de la Asamblea Nacional. Por cierto, en ambas ocasiones la intervención del entonces Ministro de la Defensa fue clave para impedir que arrebataran los legítimos resultados comiciales.

Las próximas elecciones parlamentarias son un evento critico, el régimen, obviamente, prepara nueva emboscada. Para la oposición democrática se trata de defender el último recinto legitimo y vigente de los poderes públicos. Corresponde al liderazgo democrático unitario escoger la ruta para defenderlo de manera firme, combativa, inteligente y creativa, sin amedrentarse ante esta nueva versión del Coco Nacional Electoral.

por Ramón Peña