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Mambrú se fue a la burocracia

«Sobre PDVSA habría casi nada que opinar porque, tristemente, hoy es un fantasma de su prestigioso pasado, reconocido dentro y más allá de nuestras fronteras. PDVSA, desde el punto de vista material, constituye la obra maestra de la capacidad destructiva del chavomadurismo.» Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

La empresa Gallup de Venezuela realizaba periódicamente mediciones de opinión publica sobre las principales instituciones del país. A partir de mediados de nuestro periodo democrático del siglo pasado, la encuesta, invariablemente, mostraba tres instituciones ocupando los primeros lugares en prestigio, respeto y admiración de los venezolanos, a saber, La Iglesia, Las Fuerzas Armadas y Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA)

Si se hiciera una encuesta similar en estos tiempos, muy probablemente la Iglesia continuaría gozando de considerable prestigio. La actuación pública de sus prelados y de la Conferencia Episcopal Venezolana ha perseverado en orientación cívica y defensa de la democracia, al tiempo que no abandona su noble misión caritativa en Fe y Alegría y otras organizaciones sociales.

Sobre PDVSA habría casi nada que opinar porque, tristemente, hoy es un fantasma de su prestigioso pasado, reconocido dentro y más allá de nuestras fronteras. PDVSA, desde el punto de vista material, constituye la obra maestra de la capacidad destructiva del chavomadurismo.

El civismo y el apego al mandato constitucional de la inmensa mayoría de la oficialidad de las Fuerzas Armadas, a partir de 1958, les ganó progresivamente el respeto y afecto del país. Pero desde 1999, Hugo Chávez, con perversa intención, ajustada a su ambición de poder, dispuso a su antojo de los uniformados asignándoles responsabilidades burocráticas ajenas a su formación y propósito y sin la preparación requerida. El resultado de esta práctica hasta el día de hoy, es haber insertado a nuestra institución castrense en la esfera del más corrupto y mayor fracaso administrativo que recordemos. Para la opinión publica, inevitablemente, soles, estrellas y presillas están asociados al desastre de la energía eléctrica, la minería criminal de Guayana, las escandalosas importaciones de alimentos, el malhadado seguro social, entre otros, y notablemente, la destrucción de PDVSA. ¿Qué calificación recibiría hoy la institución en una encuesta como las que realizaba Gallup…?

por Ramón Peña