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PDVSA: de la Eficiencia Azul a la Ineptitud Rojo–Rojita

«Y entonces llegaron ellos, los rojo–rojitos, los dojo–dojitos, e hicieron todo lo contrario: politizaron, robaron, despilfarraron, destruyeron la meritocracia, perdieron la confianza de clientes, personal y del país, se metieron en actividades ajenas a su misión, se endeudaron, quisieron hacerlo y todo a la misma vez.»

En lo concerniente a la gestión de la industria de los hidrocarburos, la ley de nacionalización estableció en su artículo 5 que el Estado ejercerá las actividades relacionadas con la industria de los hidrocarburos directamente o a través de entes de su propiedad. En coherencia con estos criterios y con el objeto de asignarle la gestión de la industria nacionalizada, el Ejecutivo Nacional constituyó una sociedad anónima pública con funciones de casa matriz: De esta forma, por Decreto 1170 se creó Petróleos de Venezuela (PDVSA) para que a través de sus filiales gestionase en nombre del Estado venezolano alrededor de 2.5 millones de hectáreas de concesión que englobaban 7.000 pozos de explotación, 10.000 kilómetros de oleoductos y 12 refinerías.

Para gestionar esta riqueza nacional, PDVSA constituyó inicialmente 14 empresas filiales por efecto de los acuerdos obtenidos con las concesionarias en las actas convenio. Posteriormente, la casa matriz emprendió un largo, difícil y complejo proceso de racionalización administrativa de la industria que culminó con la existencia de tres filiales operativas que absorbieron la actividad operacional de las demás, a saber, Lagoven, Maraven y Corpoven. Este esquema privó hasta la adopción de un nuevo esquema organizacional en 2000, producto del denominado barquisimetazo.

A la dirigencia de PDVSA le correspondió ejecutar, además, otro conjunto de acciones con el fin de asegurar la eficiencia y viabilidad de la industria petrolera, entre otras tenemos:

  • Cambio del patrón de refinación.
  • Mejoramiento de los crudos pesados.
  • Racionalización del mercado interno.
  • Profundización del mantenimiento debido a la vejez de los yacimientos.
  • Desarrollo de nuevas técnicas de perforación horizontal y de recuperación secundaria y terciaria.
  • Nuevas actividades de exploración para incorporar reservas, incluyendo la F. P. O. 
  • Modificación de los convenios tecnológicos con las antiguas concesionarias.
  • Consolidación de la actividad de investigación y desarrollo, y del apoyo a la producción nacional de insumos para la industria petrolera.
  • Fortalecimiento de la educación y del adiestramiento de todo el personal.
  • Mayor vinculación con las comunidades petroleras y ejecución de programas de interés comunitario.
  • Recuperación de las asignadas industrias petroquímicas y del carbón.
  •  Apoyo focalizado a la actividad agrícola.
  • Proyectos conjuntos con las universidades nacionales.
  • Desarrollo y comercialización de la Orimulsión.
  • Industrialización del gas.
  • Implantación de rigurosos sistemas de prevención y control de pérdidas, y de auditoria interna.

Mención aparte merecen la internacionalización de PDVSA y la apertura petrolera, La estrategia de internacionalización de PDVSA puede ser considerada como el comienzo formal del proceso de apertura petrolera. El propósito de la internacionalización fue asegurar una salida estable para los volúmenes de crudo y productos venezolanos al exterior, mediante su suministro a refinerías y sistemas de distribución y comercialización adquiridos total o parcialmente por PDVSA.

La internacionalización se inicia en el año 1983, fecha en la que el Congreso de la República aprobó la adquisición, por parte de PDVSA, del 50% de una refinería alemana perteneciente a la compañía Veba Oël. Como consecuencia de esta operación, se creó la empresa mixta Ruhr Oël, constituida con capitales venezolanos y alemanes. Posteriormente, PDVSA realizó nuevas inversiones y negocios en el exterior, entre los que se cuentan los siguientes:

  • Estados Unidos de América: PDVSA adquirió en su totalidad (100%) la empresa Citgo, propietaria y operadora tanto de refinerías como de sistemas de distribución de gasolina. En este país, PDVSA participaba en un total de 8 refinerías y posee cerca de 16000 estaciones de servicio.
  • Curazao: PDVSA arrienda una refinería.
  • Europa: PDVSA participa en 4 refinerías alemanas, 2 suecas, 2 en el Reino Unido y 1 en Bélgica.

A finales de 1990, PDVSA identificó una estratégica oportunidad de negocios para expandir su capacidad productiva, a objeto de atender y satisfacer una demanda energética creciente a nivel mundial. Esta estrategia de crecimiento se apoyó en una de las principales fortalezas de PDVSA, sus amplias reservas probadas de hidrocarburos:

  • 65 mil MM de barriles de petróleo.
  • 140 billones de pies cúbicos de gas (equivalentes a 23.100 MM de barriles).
  • 270 mil MM de barriles de petróleo pesado recuperable en la Faja del Orinoco.

Igualmente, se consideró como otro factor relevante, la alta capacidad de negociación de PDVSA con otras empresas del sector petrolero internacional. Otro elemento determinante de la estrategia, lo constituyó la existencia en el país de un plantel de empresas nacionales de ingeniería y de bienes y servicios para el sector petrolero. Esta situación permitiría la integración del aparato productivo nacional a su principal industria, mediante la creación de coyunturas favorables para el desarrollo de empresas locales. Otro factor relevante de la apertura fue la disponibilidad de avances tecnológicos de los potenciales socios nacionales y extranjeros, a fin de acometer los objetivos productivos que se planteó PDVSA para atender una eventual demanda creciente de petróleo.

Toda la acción de la PDVSA azul y sus filiales se asentó en la estricta aplicación de los siguientes valores y principios gerenciales:

  1. Normalidad operativa, asentada en un trípode de confianzas: la de los clientes y relacionados, la del personal y la del país.
  2. Transparencia.
  3. Meritocracia,
  4. Concentración de esfuerzos.
  5. Progresividad en la acción.
  6. No politización.
  7. Autonomía financiera.

Y entonces llegaron ellos, los rojo–rojitos, los dojo–dojitos, e hicieron todo lo contrario: politizaron, robaron, despilfarraron, destruyeron la meritocracia, perdieron la confianza de clientes, personal y del país, se metieron en actividades ajenas a su misión, se endeudaron, quisieron hacerlo y todo a la misma vez.

Atribulados los socialistas del siglo XXI, los bolivarianos antimperialistas, firmes defensores de la soberanía nacional, andan llorando lágrimas de cocodrilo en el Valle del Tigris y del Éufrates, implorando apoyo, entregando uranio, oro y lo que sea, a cambio de que salven a la inepta PDVSA rojo – rojita de lo evidente e inevitable.

Algunos de sus exiliados y buchones ex presidentes de la PDVSA roja–rojita, aducen el manido y recurrente yo no fui.

Recordemos el viejo adagio latino:

Nemo auditur propriam turpitudinem allegans.
Es decir, nadie puede alegar a su favor su propia torpeza.

por Enrique Viloria Vera