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Del Pan Socialista del Siglo XXI

«Por razones prácticas, esta vez, no le cambiaremos el nombre, como sí hacemos con todas las instituciones, plazas, calles, trochas y avenidas de la bolivariana patria, se seguirá llamando pan.» Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

En uso de las atribuciones que me atribuí a mí mismo, es decir a Yo, dentro de esta emergencia a la que nos tiene sometido el Imperio y a los fines de abatir la inflación, y de ganar otra batalla en esta guerra económica sin cuartel ni tanques ni aviones, decreto las siguientes medidas que deberán tener presente, muy presente, los panaderos usurpadores y traidores, a riesgo de que les caiga el SUNDAE de fresa, es decir, rojo–rojito:

I. De la naturaleza del pan socialista: aunque el trigo es un producto extranjero, impropio de estos lares caribeños, en razón de su extendido consumo, impuesto por los colonizadores, se declara de interés socialista, sujeto a todas las regulaciones habidas y por haber, a las que se establecen en este decreto y a todas las otras que próximamente se me ocurran.

II. De las denominaciones del pan socialista: Por razones prácticas, esta vez, no le cambiaremos el nombre, como sí hacemos con todas las instituciones, plazas, calles, trochas y avenidas de la bolivariana patria, se seguirá llamando pan. Sin embargo, por razones de género se prohíbe llamarlo bollo; además se suprime el uso del término canilla que da la idea de un pan escuálido, capitalista, falto de harina y levadura. El pan gallego dejará de producirse a partir de la entrada en vigor del presente decreto, porque no es posible que nuestros panaderos le rindan homenaje a ese enemigo de la revolución y del proceso de mariano nombre y que –por a hora, mientras yo no me postule– preside el gobierno del reino que diezmo a nuestra población originaria, inoculando el virus de una gripe, cuyo nombre que no me atrevo a pronunciar para que no se amargue el decreto.

III. De la forma del pan socialista: Será siempre alargado, nada de pan redondo, ya que esa forma geométrica se reserva única y exclusivamente para nuestra genuina arepa, que debe ser siempre redondita para que le quepa debajo del brazo a los niños de la patria que hambre no pasan. Por las mismas razones de respeto a nuestro platillo idiosincrásico, se prohíbe terminantemente la producción de pan de maíz, porque éste no alcanza por culpa de ya saben quién. ¡Ah!, y se acabó el pan de piquito.

IV. De la vigilancia y supervisión de las medidas decretadas: Como siempre los ojos del comandante Eterno estarán muy pendientes de lo que hagan los panaderos apátridas y traidores; a los que sean lusitanos, sin importar su procedencia peninsular o isleña, serán deportados, y a los que sean venezolanos se les retirará la cédula y el pasaporte, además no podrán optar a las bolsas del CLAP. Igualmente, los pranes de la ministra están autorizados a castigar a los que burlen estas disposiciones destinadas a asegurarle a los súbditos bolivarianos el pan socialista de todos los días, eso sí, uno por persona y tres por hogar censado por las comunas revolucionarias.

por Enrique Viloria Vera