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Arepas Socialistas

Nota del Editor: Imagen tomada de la web, sin menoscabo de los derechos de su autor.
Nota del Editor: Imagen tomada de la web, sin menoscabo de los derechos de su autor.

Absolutamente complacido con la regulación revolucionaria de las arepas que anunció ayer, como uno de sus grandes proyectos el Designado en su mensaje a la empobrecida patria Tan es así, que sumo mis menguados criterios jurídicos a los que deberán regir de inmediato tan nacionalista y trascendente medida.

1. De la forma de las arepas

Deberán ser absolutamente redondas, no se admitirán para la venta cuadradas ni achatadas por los bordes, ni escuálidas o exiguas, deberán ser siempre gorditas y apetitosas como hija feliz de Gobernador, Comandante o Alcalde Bolivariano. No podrán venir debajo del brazo, para evitar el acaparamiento. Por razones de moral revolucionaria no podrán tener hueco en el medio.

2. De la naturaleza de las arepas

Serán siempre de maíz chino auténtico (amarillo como es menester) y nunca más de oligarca Harina Pan. No se aceptarán fritas como papitas gringas, sino asaditas en leña de nuestras sabanas amplias y generosas. Dulces no podrán ser porque no alcanza la azúcar y menos el anís.

3. Del contenido de las arepas

El relleno de las arepas estará en concordancia con las excelsas políticas revolucionarias del proceso.

Las de cochino y sus derivados están prohibidas en consideración de nuestra estrecha alianza con los países musulmanes. Se prohíbe la presencia de perros husmeando en las papeleras.
Se venderán a precio popular las rellenas con caviar Beluga, de acuerdo con el putinesco convenio recién firmado con el socio soviético.
Las de caraotas y queso blanco no se llamarán más dominó sino de moros y cristianos, en homenaje a la hermana isla.
No se expenderán más las de salchichas en rosada salsa imperialista.
La pelúa está impedida por inmoral.
Nada de arepas koscher, a riesgo de campo de concentración. Se prohíbe el salami en todo el territorio nacional.
Se incorporarán sendas y endógenas arepas rellenas de carne de baba, de iguana y de cocodrilo.
Las de chigüire están exentas del IVA.
Las de los desayunos de McDonald pa´ el carajo, que se las lleven con sus papas fritas imperiales.
Las de queso amarillo sólo con el uruguayo.
Prohibidas las de PalmiZulia, las de guayanés por lo pronto.
Las de lengua tampoco se podrán vender para no hacerle competencia al Designado.

Es de hacer notar que las arepas se podrán comprar de acuerdo con el No. de la cédula de identidad, el signo zodiacal correspondiente y la talla del zapato del consumidor, todos esos requisitos de carácter concurrente deben ser verificados por la Guardia del Pueblo, antes de la cola habitual. Será necesario además llevar como recaudos copia certificada de la partida de nacimiento en dos copias, sigo zodiacal refrendado por la Comuna respectiva y una plantilla del zapato del consumidor lacrada con el sello húmedo del SAIME.

4. Del color de las arepas

Nada de blancas, o rellena de verde aguacate; PDVSA está ya distribuyendo el colorante necesario para que sean rojas – rojitas y no se destiñan. De no ser rojas se envainarán todos y comerán sólo empanadas incoloras y sin relleno de la ruta inexistente.

Disposición última

Se deroga por antidemocrática la Reina Pepeada.

Podrán venderse sólo las arepas que tengan nombres alusivos a las camaradas del proceso: Las Cilias sin restricción; las Iris bajo estricta prescripción, las Tanias bajo supervisión; las Hirochimas con pescado crudo; las Desirée con paté; las Erikas con caraotas negras refritas; las Tibi con lechuga para la dieta, las Antonias con chicharrón.

El escuálido que pida una Multisápida será condenado al Paredón que ya nos trajimos en el Aerobús desde la Isla de la Felicidad.

Habrá una arepota imperial, grande, buchona y distinta a todas, única e imprescindible, se llamará La Suprema, y deberá venderse a precio regulado hasta el fin de los tiempos, amén. Aún no se ha decidido el magno relleno, ya en cadena nacional, como es costumbre, lo conocerán, junto con el nuevo precio del dólar y de la gasolina.

¡Dios proveerá! ¡REZAREMOS!

Enrique Viloria Vera