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Nicolás: El Biométrico

Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.
Imagen tomada de la web; sin menoscabo de los derechos de su autor.

Vieja es la usanza del pueblo llano de ponerle motes, endilgarle apodos, asignarle un alias, designar con un motete o un remoquete a las figuras públicas, especialmente a los gobernantes. Buen ejemplo son los innumerables aliases que registra la Historia Mundial, utilizados por el populacho para caracterizar a sus regidores: El Bueno, El Manso, La Católica, El Fuerte, El Hechizado, La Loca, La Libertadora del Libertador, El Topoyiyo, El Benemérito, El Hermoso, El Ceremonioso, El Bravo, Barbarroja, El Atrevido, El Afortunado, El Taita, El Caballo, El Gocho, El Tarugo, y pare Ud. de contar.

Sin embargo, en el Planeta Tierra sólo un gobernante venezolano ha recibido tantos apodos y motes que ya está inscrito – para nuestra mayor gloria ciudadana – en el Libro Guinness. Resaltemos algunos: El Eterno, El Supremo, Esteban, Don Regalón, El Líder, El Tirabesitos, El Huracán del Caribe, El Hijo de Fidel, El Héroe del Museo Militar, El Hegemón, El Gigante, El de la Rabo’ e cochino, El Qué te dije, El Sobrino de Raúl, El Prócer de Sabaneta, El Nuevo Maisanta, El Querendón, El Inmortal, El Paladín de los Pobres, en fin, como todavía vive muchos serán los motetes con los que será reconocido en los siglos por venir.

Menos suerte ha tenido Nicolás, aunque no le faltan sus aliases: Platanote, Maburro, El Designado, y el que menos le gusta El Ilegítimo. Sin embargo, nuestro excelso gobernante se iluminó y ya sabe como enfrentar la crisis mediante el uso de la Biometría, en especial la informática, es decir, la aplicación de técnicas matemáticas y estadísticas sobre los rasgos físicos o de conducta de un individuo, para su autentificación y “verificar” su identidad. El capta huellas bolivariano es el gran instrumento de la nueva estrategia de la Revolución Bolivariana para luchar contra unos súbitos apátridas, burgueses, imperialistas, contrabandistas, rolo’ e vivos, aprovechadores y manganzones.

El captahuellas que tantas victorias electorales le ha dado al Proceso, va a ser aplicado Urbi et Orbis en todo lo que tenga que ver con la Patria Socialista. Se instalará no sólo en supermercados, abastos, ventorrillos, bodegas, chiringuitos, kioscos, sino también en los hoteles de comida rápida, para identificar quien engaña a quien y con quién, en las funerarias para que la gente no se pase de lista y pretenda morirse dos veces para revender los escasos ataúdes. Igualmente, se pondrá en la mesita de noche de cada hogar para verificar la identidad de los amantes, se fijará el número de besos, jadeos y orgasmos permitidos a la semana. Se colocará en las morgues para verificar y contar fielmente los muertos nuestros y los de ellos, en las escuelas, guarderías, liceos y universidades para que en caso de nuevas guarimbas, la Fiscalía ya sepa quien es estudiante de verdad verdaita, en los hospitales y en los cementerios para evitar regresos del más allá que compitan con El Resurrecto. En puertos y aeropuertos se multiplicarán para saber cuántos nuevos compatriotas sollozantes y sin esperanza se exilian para no volver.

¡VIVA EL CAPTAHUELAS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Enrique Viloria Vera